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PROYECTOS DE INVESTIGACION 2026
Configuración de identidad cosmopolita y sentido de nación en la literatura de Jaime Saenz

Investigador: Ricardo Palacios
Presentación
El Boom latinoamericano de los años sesenta y setenta situó en el centro de la escena mundial a figuras como Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Mario Vargas Llosa. Su literatura renovó las formas de interpretar la realidad social: fusionó lo cotidiano con lo fantástico, visibilizó la desigualdad y ofreció una lectura crítica de las sociedades latinoamericanas. Sin embargo, en ese mismo período, la literatura boliviana permaneció en los márgenes del reconocimiento continental. Y no por falta de riqueza: Bolivia contaba -y cuenta- con una tradición cultural profundamente arraigada en cosmovisiones ancestrales, míticas y simbólicas que bien podrían haber dialogado con el llamado realismo mágico. El problema fue, en gran medida, de visibilidad y circulación.
Como señalaba el crítico literario Luis Huáscar Antezana en 1985, la literatura boliviana tendía a definirse dentro de marcos discursivos y referenciales locales, sin trascendencia significativa en el ámbito latinoamericano ni más allá. Sus límites no eran de calidad, sino de alcance.
La antropología como puerta de entrada
Desde el campo antropológico, investigadoras como Silvia Rivera Cusicanqui y Alison Spedding han contribuido a revalorizar las identidades culturales bolivianas, complejizando la comprensión de lo que puede entenderse por «literatura boliviana». La incorporación de las llamadas literaturas orales indígenas -señalaba Antezana- amplió este espectro y abrió relaciones inéditas entre saberes científicos y expresiones literarias, enriqueciendo el campo de análisis para quien se aproxima a esta tradición.
En ese marco, resulta fundamental recordar que, durante la segunda mitad del siglo XIX, el discurso literario boliviano estuvo atravesado por un proyecto civilizatorio de construcción de identidad nacional. Dicho proyecto privilegió la figura del mestizo letrado como eje cultural y político, subalternizando sistemáticamente a los pueblos indígenas. Esto configuró un campo de disputa -una verdadera batalla cultural- entre las lógicas de los mundos indígenas y las lógicas de la modernidad occidental.
El objeto de estudio: Jaime Saenz y Felipe Delgado
En este contexto histórico y cultural, la presente investigación propone analizar la narrativa del escritor paceño Jaime Saenz, con especial atención a su obra más emblemática: Felipe Delgado. Saenz es una figura singular en la literatura boliviana: su escritura habita los márgenes de la ciudad, la noche y la muerte, y construye un universo simbólico de difícil clasificación.
Buena parte de la investigación existente sobre su obra se ha centrado en el personaje del aparapita -el cargador callejero aymara- como metáfora del abigarramiento de la sociedad boliviana, es decir, de esa coexistencia no resuelta de mundos culturales distintos. Desde esa perspectiva, algunos estudios han explorado el mestizaje como proceso de mutua transformación entre lo indígena y lo urbano; otros han identificado en Saenz una representación de la transculturización aymara; y otros han cuestionado que exista en su obra un proyecto explícitamente nacional. También hay lecturas que privilegian categorías como el mito, el misterio del ser o la dimensión ontológica y fenomenológica de su escritura, acercándola a tradiciones filosóficas occidentales.
Esta investigación propone una entrada diferente: desde la antropología simbólica, se explorará la narrativa de Saenz como mecanismo de producción de identidad. La hipótesis central es que su escritura articula, de manera singular, una identidad cosmopolita con un sentido de nación, en diálogo tenso y creativo con el realismo mágico latinoamericano. Comprender esa articulación es el objetivo central del proyecto.
Una mirada a la vida social detrás de la comida callejera «Espacio pùblico y «comida callejera» en la ciudad de Cochabamba,2025-2026″

Investigador: Víctor Hugo Calisaya H.
Presentación
Esta investigación de la UMSS analiza cómo vendedoras, vecinos, ciudadanía en general y municipio construyen (y disputan) la ciudad en cada acera, esquina y calle con un puesto de comidas y bebidas.
¿Alguna vez se ha detenido a observar lo que ocurre alrededor de un puesto de anticuchos, salchipapas, hamburguesas entre otras meriendas? ¿O en la esquina donde compra su salteña cada mañana? Detrás del humo, el aroma y el bullicio, hay un complejo mundo social que la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) se ha propuesto estudiar.
La Facultad de Ciencias Sociales, a través de su Instituto de Investigaciones (INCISO), está desarrollando un proyecto investigativo desde una perspectiva sociológica que articula temáticas como el espacio público, la comida callejera y la vida cotidiana en nuestra ciudad. Y los primeros hallazgos confirman lo que muchos sospechábamos: en cada esquina con un puesto de venta, se teje una historia de supervivencia, conflicto, tradición y comunidad.
¿Por qué estudiar la comida callejera?
Cochabamba es conocida como la «capital gastronómica de Bolivia». Sin embargo, hasta ahora no existían investigaciones sociológicas sobre este fenómeno. Los pocos estudios disponibles venían de la arquitectura o la administración de empresas, enfocándose en el espacio físico o en los emprendimientos, pero dejando de lado lo más importante: las personas en su vida cotidiana.
“La presencia masiva de personas que se dedican a la venta y compra de comida en el espacio público genera diversidad de problemas y conflictos”, explica el documento del proyecto. “El uso del espacio público afecta directamente a la política urbana, a la gestión municipal y a la vida del resto de la ciudadanía”.
¿Qué buscan descubrir?
El investigador principal se ha planteado cinco objetivos centrales:
1. Entender las dinámicas sociales que se generan alrededor de la compra y venta de comida en las calles.
2. Identificar a los actores involucrados: vendedoras, vecinos, clientes, funcionarios municipales, gremiales.
3. Conocer los discursos y sentidos que cada actor le da a su presencia en el espacio público.
4. Descubrir las valoraciones y percepciones de todos los involucrados.
5. Analizar los «modelos» de gestión que emergen de esta dinámica social
La deuda académica con Cochabamba
Lo más llamativo del diagnóstico es la ausencia de estudios específicos sobre nuestra ciudad. Salvo trabajos históricos sobre «La Cancha» (Calderón y Rivera, 1982) y un estudio general sobre mercados (Claros y Rivera, 2007), no existen investigaciones sociológicas actualizadas.
«Los puntuales acercamientos a la temática han sido desarrollados desde la reflexión de la arquitectura y el urbanismo, que tienen por característica una aproximación físico-espacial y no tanto social», señala el documento del proyecto. «Más aún, no existen trabajos académicos relativos a la ‘comida callejera’ en la ciudad de Cochabamba».
Lo que existe, eso sí, son numerosos artículos de prensa y una proliferación de reportajes en redes sociales realizados por entusiastas de la gastronomía, pero que no abordan la complejidad social del fenómeno.
¿Cómo se hará la investigación?
La metodología combinará lo cuantitativo y lo cualitativo:
• Revisión hemerográfica de los periódicos Los Tiempos y Opinión.
• Entrevistas a profundidad con actores clave.
• Observación participante en puntos de venta.
• Investigación en redes sociales para entender nuevas dinámicas.
• Estudios de caso en zonas específicas.
Un aspecto destacable es que el proyecto involucrará a estudiantes de las materias de Sociología Urbana y Teorías Sociológicas I, convirtiendo la investigación en un espacio de aprendizaje práctico.
¿Qué se espera lograr?
Al finalizar el proyecto, se producirán:
1. Un informe final de investigación.
2. Un artículo científico para difusión.
3. Base de datos.
4. Difusión pública de resultados.
Porqué esto nos importa a todos
Detrás de cada puesto de api, cada carrito de anticuchos, cada esquina donde se vende salteñas, hay historias de personas que madrugan, familias que sobreviven, tradiciones que se transmiten y conflictos que se resuelven (o no) entre vendedores, sus “caseros”, vecinos y autoridades.
Comprender estas dinámicas no es solo un ejercicio académico. Es una necesidad para construir una ciudad más inclusiva, donde el derecho al trabajo y el derecho al espacio público puedan convivir. Además de hacer de la comida un dispositivo central para incentivar las interacciones sociales y ejercicio de derechos ciudadanos.
Porque como bien dice el refrán popular: «Barriga llena, corazón contento». Y en Cochabamba, esa barriga se llena en la calle, compartiendo una mesa o estando parados con desconocidos que, por unos minutos, se convierten en comunidad.
«Una Mirada Regional desde los determinantes sociales y el acceso a salud en el contexto de las políticas SAFCI -SUS (2012 – 2024)»

Investigadora: Carla Ascarrunz Mendivil
¿Sabías que tener una vivienda digna o agua potable puede influir directamente en el estado de salud de una persona, también, en las oportunidades acceder a un hospital?
El objetivo es analizar si las políticas de salud, como el SAFCI y el Seguro Universal de Salud (SUS), realmente lograron reducir las brechas de acceso en el departamento de Cochabamba. Para ello, compararemos los datos de los Censos Nacionales de 2012 y 2024.
¿Cómo lo haremos?
Analizaremos la realidad de las 5 regiones del departamento (Metropolitana, Valles, Trópico, Andina y Cono Sur) para:
1. Observar cómo han cambiado las condiciones de vida de la gente (vivienda, servicios básicos).
2. Identificar las diferencias en el acceso a la salud: ¿dónde prefieren atenderse las personas? ¿dónde dan a luz?
3. Entender la relación entre las condiciones de vida y el uso de los servicios de salud en cada región.
¿Por qué es importante esto?
Porque en Bolivia, la planificación por regiones es clave para el desarrollo. La propuesta de dividir Cochabamba en estas 5 zonas busca superar la fragmentación municipal y crear políticas más efectivas a través de los Consejos Regionales Económico Sociales (CRES).
Con esta investigación queremos aportar datos clave para que las futuras políticas de salud se diseñen pensando en las necesidades reales y específicas de cada región.
¡Pronto compartiremos más hallazgos! Si te interesa el tema, síguenos para conocer los resultados.
Diagnóstico de la violencia en los procesos educativos y de socialización en la unidad educativa 6 de agosto de la zona sud de la ciudad de Cochabamba.
Investigador: Amilcar Zambrana
¿De qué trata este proyecto?
Nuestro proyecto tiene dos objetivos principales. Primero, busca comprender y ayudar a transformar las situaciones de violencia que viven estudiantes, maestros y familias de la Unidad Educativa “6 de Agosto”, ubicada en la zona Sur de Cochabamba. Segundo, evalúa qué tan efectivas son las políticas públicas que el Estado boliviano ha diseñado para combatir la violencia escolar.
Durante dos años (2025-2026) estamos trabajando con la comunidad educativa para entender qué tipos de violencia ocurren en los procesos educativos y de socialización, y también para ver qué pasa realmente con todas esas leyes, planes y programas que el Estado ha creado: ¿realmente llegan a las escuelas? ¿los maestros los conocen? ¿están de acuerdo con ellos? ¿los pueden aplicar? ¿qué dificultades encuentran? ¿funcionan o no funcionan?
Lo particular de este proyecto es que el diagnóstico no es realizado exclusivamente desde “afuera» (lo que generalmente pasa con las investigaciones académicas, sino que también tiene una mirada “de adentro”, pues uno de los investigadores del proyecto, Mgr. José Pizarro, es el Director de la Unidad Educativa estudiada. Esto agrega un aporte adicional al trabajo, ya que una de las personas que mejor conocen la realidad de la escuela está participando activamente en la investigación y en la búsqueda de soluciones.
¿Por qué es importante esta investigación?
La violencia en las escuelas no es solo un problema de esta unidad educativa o de Cochabamba. Es una realidad que afecta a miles de niños, niñas y adolescentes en todo Bolivia. El Estado boliviano ha creado muchas leyes y programas para combatir esta violencia: el Código Niña, Niño y Adolescente, el Plan de Convivencia Pacífica y Armónica, el «Día de la No Violencia», protocolos de actuación, entre otros.
Pero ¿qué pasa realmente con todas estas políticas cuando llegan a una escuela concreta? Esta investigación permite ver la brecha entre lo que dice el papel y lo que sucede en la práctica. Entender qué obstáculos enfrentan los maestros, qué recursos les faltan, qué mandatos funcionan y cuáles no, es fundamental para mejorar las políticas educativas.
En este momento, Bolivia está reflexionando sobre el estado de su educación y se habla de la posibilidad de construir una nueva ley educativa. Esta investigación puede aportar conocimiento concreto sobre qué ha funcionado y qué no ha funcionado de las políticas actuales, y propuestas prácticas que surgen de la experiencia real de una comunidad educativa boliviana.
¿Qué hicimos durante 2025?
Escuchamos a la comunidad educativa. Realizamos actividades de recolección de información: talleres con estudiantes, conversaciones con maestros, reuniones con padres de familia, y observación de la vida cotidiana en la escuela. Participaron estudiantes de diferentes cursos, la plana docente completa, y padres y madres de familia.
Evaluamos las políticas públicas desde la escuela. Preguntamos a maestros y directivos: ¿conocen las políticas del Estado contra la violencia? ¿cuáles han llegado realmente a la escuela? ¿las pueden aplicar? ¿qué dificultades tienen para implementarlas? ¿qué recursos o apoyo les falta? ¿qué opinan de estas políticas? Esto nos permitió entender la brecha entre lo que el Estado diseña y lo que realmente sucede en las aulas.
Analizamos lo que nos contaron. No impusimos categorías desde el inicio. Dejamos que las propias voces de la comunidad nos mostraran lo que era importante. Así surgieron 16 temas principales que organizan lo que aprendimos.
Advertimos cosas importantes. Encontramos que la violencia está muy normalizada: lo que para muchos es «juego» para otros es maltrato. Vimos que hay un círculo donde los niños que sufren violencia después la reproducen con otros. También descubrimos que existe una gran brecha entre el discurso institucional y la práctica real: hay muchas políticas en papel, pero poco apoyo concreto para implementarlas. Los maestros sienten frustración porque «hablar» de violencia no es suficiente, pero no tienen herramientas ni tiempo para hacer intervenciones reales.
Elaboramos un informe completo. Escribimos un documento que explica todo lo que encontramos, analiza por qué pasa lo que pasa, evalúa qué está funcionando y qué no de las políticas actuales, y propone líneas de acción para transformar la situación.
¿Qué haremos durante 2026?
Devolveremos los resultados. Haremos talleres con toda la comunidad educativa para presentar lo que encontramos sobre la violencia y sobre cómo están funcionando (o no) las políticas del Estado. Escucharemos sus comentarios y verificaremos si nuestras conclusiones tienen sentido para quienes viven la realidad cotidiana de la escuela.
Diseñaremos juntos las intervenciones. No vamos a llegar con recetas hechas. Trabajaremos con maestros, estudiantes y padres para definir exactamente qué acciones vamos a implementar, considerando las dificultades reales que enfrentan y los recursos que realmente tienen disponibles. Algunas ideas que ya surgieron: talleres para padres sobre cómo criar sin violencia, capacitación para maestros sobre coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, protocolos simples y aplicables de respuesta.
Probaremos las intervenciones. Pondremos en práctica las acciones diseñadas, documentando especialmente qué factores ayudan o dificultan su implementación. Esto nos permitirá generar conocimiento sobre cómo diseñar políticas que realmente sean aplicables en escuelas con recursos limitados.
Evaluaremos los resultados. Analizaremos si las intervenciones tuvieron efectos positivos, qué aprendimos sobre cómo implementar políticas efectivas contra la violencia, y qué ajustes serían necesarios si otras escuelas quisieran replicar la experiencia.
Compartiremos lo aprendido. Publicaremos los resultados y entregaremos recomendaciones concretas al Ministerio de Educación sobre cómo mejorar las políticas públicas contra la violencia escolar. Si Bolivia construye una nueva ley educativa, esta experiencia puede mostrar qué funciona realmente en las escuelas bolivianas y qué necesita cambiar.
¿Qué esperamos lograr?
Nuestro objetivo no es solo escribir un informe que se quede guardado en un estante. Queremos que esta investigación sirva para:
• Que la Unidad Educativa “6 de Agosto” se convierta en una escuela más segura y respetuosa para todos.
• Que las autoridades educativas comprendan qué obstáculos reales enfrentan las escuelas para implementar las políticas contra la violencia.
• Que las futuras políticas públicas se diseñen considerando lo que realmente sucede en las escuelas, no solo lo que se espera que suceda.
• Que otros colegios de Cochabamba y Bolivia puedan aprender estrategias que realmente funcionan.
• Que, si Bolivia construye una nueva ley educativa, esta ley se base en evidencia real sobre qué se necesita para transformar las escuelas.
Lo más importante es que las soluciones no vienen de afuera. Vienen de maestros que conocen las dificultades reales de su trabajo, de padres que quieren lo mejor para sus hijos, y de los propios niños y adolescentes que saben mejor que nadie lo que viven cada día en la escuela.
Petróleo, guerra y memoria: cómo nació y qué consecuencias tuvo la idea de que la Standard Oil estuvo detrás de la guerra del Chaco
Investigador: Juan José Anaya
¿De qué trata este proyecto?
La Guerra del Chaco (1932-1935) fue uno de los conflictos más dramáticos de la historia de Bolivia. Durante décadas, una idea ha circulado con fuerza en el debate político y en la memoria colectiva: que grandes compañías petroleras, especialmente la Standard Oil, estuvieron detrás de la guerra para defender sus intereses económicos. Pero ¿de dónde surgió esta versión de los hechos y qué papel jugó en la política boliviana?
El proyecto de investigación “Petróleo, guerra y memoria: cómo nació y que consecuencias tuvo la idea de que la Standard Oil estuvo detrás de la Guerra del Chaco (1928-1953)” busca responder precisamente a esas preguntas. En lugar de intentar dictar un veredicto definitivo sobre si la empresa petrolera fue o no responsable del conflicto, la investigación se propone analizar cómo se construyeron esas narrativas, quiénes las difundieron y qué impacto tuvieron en la vida política del país.
A lo largo del siglo XX, la idea de que la Guerra del Chaco fue una “guerra del petróleo” apareció en discursos muy diversos. Sindicatos, intelectuales nacionalistas, sectores políticos y medios de comunicación —sobre todo en Argentina y Paraguay— difundieron la sospecha de que empresas como la Standard Oil y la Royal Dutch Shell habrían influido en sus respectivos gobiernos para controlar el territorio del Chaco y sus posibles recursos energéticos. Estas interpretaciones ganaron fuerza en Bolivia después de la guerra, especialmente en textos influyentes como El petróleo en Bolivia, del ensayista Sergio Almaraz.
Según estas lecturas, las grandes compañías petroleras habrían actuado detrás de los gobiernos, promoviendo o aprovechando el conflicto para asegurar rutas de exportación y ventajas estratégicas en el mercado energético. Sin embargo, investigaciones más recientes realizadas en la academia internacional han puesto en duda esa interpretación, señalando que las evidencias históricas directas sobre una conspiración empresarial siguen siendo escasas o ambiguas.
Frente a estas posiciones contrapuestas, el proyecto propone mirar el problema desde otro ángulo: estudiar la historia de esas narrativas y su influencia en la sociedad boliviana. La investigación parte de la idea de que ciertos relatos políticos, incluso cuando no pueden demostrarse plenamente, pueden tener un enorme poder para moldear identidades colectivas, discursos ideológicos y proyectos políticos.
En este sentido, el estudio se inspira en la noción de “tradiciones inventadas” desarrollada por el historiador Eric Hobsbawm. Según esta perspectiva, en momentos de crisis o cambios profundos —como ocurrió en Bolivia tras la devastadora Guerra del Chaco— surgen nuevas interpretaciones del pasado que ayudan a explicar la derrota, reorganizar la memoria nacional y orientar el futuro político.
La investigación se concentrará en el período comprendido entre 1928 y 1953, años clave para la transformación política del país. Durante ese tiempo se produjeron hechos decisivos, como el juicio internacional entre la Standard Oil y el Estado boliviano en la década de 1930, así como la creciente consolidación de corrientes nacionalistas que culminarían en la Revolución Nacional de 1952.
Para estudiar estos procesos, el proyecto analizará documentos históricos, artículos de prensa, libros, informes técnicos y otros materiales de la época. El objetivo es reconstruir cómo se difundieron las distintas versiones sobre la guerra, cómo fueron utilizadas por diferentes actores políticos y de qué manera influyeron en debates fundamentales sobre soberanía, recursos naturales y control del Estado.
En última instancia, esta investigación busca comprender cómo ciertas interpretaciones del pasado —más allá de su exactitud histórica— pueden convertirse en piezas clave de la conciencia nacional y en herramientas decisivas dentro de las luchas políticas de un país.
Finalmente, se verterán hipótesis con base en la documentación examinada, inherentes al verdadero papel de la Standard Oil en la Guerra del Chaco.







